Leer, escribir, compartir

Leer, escribir, compartir

30/4/19

Reto 5 líneas, abril.


Palabras a incluir este mes: sueño / millones / cada.

La primera vez que me hablaste con esa violencia donde cada palabra era un desprecio me quedé paralizada, no estaba acostumbrada a ese tono tuyo tan distinto. Al poco me di cuenta de que ese era tu estilo, y conmigo no conjugaba nada bien. Cuando durante el sueño las pesadillas comenzaron a colarse y el miedo lo invadió todo, supe que había llegado el momento de sumarme a millones de mujeres que no permiten que les liquiden sus sueños.
Seguir leyendo




27/4/19

Un perro de Alejandro Palomas.

Título: Un perro.
Autor: Alejandro Palomas.
Editorial: Destino.
Año 1ª publicación: 2016.
Págs: 335.

Vuelvo a encontrarme con Amalia y su familia, tan típica y tan peculiar, les echaba en falta la verdad. Cuánto me ha gustado volver a toparme con ellos, y es que adoro a esta mujer tan libre, tan locuela, tan tremenda, con esa torpeza suya tan natural, me recuerda tanto a alguien...

Un libro sobre las difíciles y necesarias relaciones con los nuestros, con los más cercanos, nuestra familia, pero también sobre la especial y singular relación de las personas con los perros, esos chuchos peludos capaces de convertirse en nuestra mejor compañía, y es que tenerles bien cerca siempre hace nuestro mundo un poquito mejor.

Aquí están de nuevo, la familia convocada ante una mesa, esta vez en una cafetería a la espera de una llamada referente a R, el perro de Fer, que todo lo puede cambiar. Están los cuatro, Amalia, Fer, Emma y Silvia. A Amalia se la siente más débil, más anciana, pero nos sigue conmoviendo igual que en "Una Madre", esta mujer que no siempre sabe utilizar las palabras correctas, pero que siempre está «Cómo pueden unos ojos ver tan poco e iluminar tanto». Silvia, aparentando ser la fuerte cuando en realidad es la más débil «tiene tanto miedo al dolor que lo combate gestionándolo desde la cabeza, intentando en vano no pasar en ningún momento por la emoción»Emma, a la que le cuesta compartir el dolor, no quiere molestar, no quiere doler y Fer que de nuevo es el narrador, porque él es el que ve, observa, y sabe de los demás, aunque todo lo suyo lo que a él le concierne le cueste y no sepa como gestionar «tiene demasiado miedo a querer, a querer y que no dure, a que se vayan pronto...» Y ahí se encuentran los cuatro dispuestos a enfrentarse juntos a lo que tenga que venir. Y mientras esperan que el teléfono suene se dicen lo que no han sabido decirse, se cuentan lo que han callado, se perdonan, se comprenden, se aceptan, y se quieren.

Secretos, verdades no dichas que cuando salen lastiman, cosas mal resueltas que alejan, que separan, porque lo que no se solventa siempre acaba por volver y es que a lo largo de una vida compartida siempre hay mucho que perdonar, mucho que recordar, mucho que agradecer y mucho que saber olvidar. A pesar de todo, de las torpezas de unos y otros, acaban necesitándose.

Desde "Una madre" hasta "Un perro" a todos les ha cambiado algo la vida, algunas pérdidas, algunas incorporaciones...Nos vamos a encontrar con capítulos muy graciosos que protagoniza Amalia, esas ocurrencias suyas que a sus hijos les traen locos y a nosotros los lectores nos encandila.
Por supuesto nos vamos a ver en ellos, entre estos conflictos familiares tan habituales nos veremos reflejados, por eso creo nos gusta tanto la escritura de este autor. En este caso además aquellos que tienen o quieran tener un perro no podrán dejar de empatizar con esta familia donde estos ocupan un lugar tan importante.

Le leo a Alejandro porque me revuelve, me emociona, me gusta que el humor siempre esté presente rebajando el drama, así cuesta muy poco leerle, la lectura fluye. Es siempre una extraordinaria experiencia, sabe dar voz a las emociones, sabe hacernos reír y sabe hacernos llorar.



Seguir leyendo




28/3/19

La mujer justa de Sándor Márai.


Título: La mujer justa.
Autor: Sándor Márai.
Editorial: Salamandra S.A
Págs: 415.
Año 1ª publicación: 1941, Hungría.

No es un libro que escogí por la sinopsis, o por la portada, o por el autor, el cual me era totalmente desconocido. Una amiga me lo recomendó y no lo dudé, me fío de su criterio y hice más que bien pues ha resultado ser una muy buena lectura.

Más de una vez hemos oído decir que de una misma historia existen más de una versión, tantas interpretaciones como personas implicadas, y que incluso escuchando a todas las partes quizás no llegues a ninguna conclusión, porque cada uno la ha vivido tal como la cuenta, para cada uno es su verdad. Y es que cada cual da importancia a diferentes detalles, por supuesto influye también el tiempo y lo que hace con la memoria, no siempre recordamos lo mismo e incluso nos gusta adornar la historia olvidando datos e inventando otros.

En este caso, tres son las perspectivas que se nos muestran, la de la esposa, la del marido y la de la ¨otra¨. Tres miradas en un triángulo amoroso.
Comienza Ilonka, la primera esposa, sentada en una pastelería junto a una amiga, le cuenta como fue su matrimonio hasta darse cuenta de que su marido guardaba un gran secreto, un gran amor. Lleva años ya divorciada cuando lo está contando, pero su voz es la de una mujer que amo y que no olvidó. Luego será la voz de Peter, el marido, quien le confiese a un viejo amigo de su pasión abrumadora por la criada que trabajaba en casa de sus padres, por la que acabó dejando a su mujer y su posterior fracaso. Le habla de las dos y de sus relaciones familiares, así descubrimos a un hombre con una vida aburrida, demasiado protocolaria. Era un burgués que vivía como si la sociedad le hubiera impuesto un papel con unas normas que debía cumplir. Vivió en un tedio horroroso y sofocante. Para él enamorarse de la doncella significaba una rebelión contra esa vida rigurosa que llevaba. Y por último es Judit, la razón por la que el primer matrimonio con Ilonka llega a su fin, le cuenta a su amante en una habitación de hotel su historia, su relación con Peter y con su familia. También le habla sobre sus orígenes humildes, lidiando con la pobreza extrema. Deducimos que lo de esta era más ambición y menos amor, anhelaba la vida que Peter le podía ofrecer, quería probar lo que es vivir sin faltarle de nada.
Al final todos pierden lo que quieren.

Son tres monólogos honestos, que no obtienen respuesta de los interlocutores a los que se dirigen, actúan estos como simples oyentes. Y nosotros los lectores somos los intrusos que oímos estas conversaciones privadas, estas confesiones de los protagonistas. El de la primera mujer apasionado, el de Peter, más cerebral, más cínico, el de Judit más inquietante.  Tres relatos de una verdad tan distintos como el origen social de cada uno de los protagonistas, con una voz propia cada uno. En cualquier caso más allá de la simple historia, está la maestría de Márai de explorar y mostrarnos de forma sublime los sentimientos que se generan entre dos personas, sea amor, desilusión, decepción... al igual que la diferencia de clases sociales tan bien expuesta en los monólogos de cada uno.

Como trasfondo no se puede obviar la descripción de Budapest durante la Segunda Guerra mundial, el trasfondo histórico durante toda la narración, el declive de aquellos que lo tenían todo y vieron como lo perdían.

Con una historia en principio tan trivial, ha conseguido involucrarme a través de su escritura tan cautivadora. Porque aquí lo que importa no es la trama, sino las palabras, que no malgasta ninguna, que brillan. No es especialmente una lectura conmovedora, pero sí es elegante

No os quedéis sólo con el triángulo amoroso, trata de mucho más, de la felicidad que a veces se despista y se aleja de nosotros, del amor tan fácil y tan complicado, de la guerra, de todo lo con ella se pierde, de la importancia de la cultura hoy y siempre, del dolor de tener, de querer y de perder y de la persona justa, ¿existe?...

Lo que está claro es que cada cual posee una mirada distinta para ver lo que le llega y un corazón diferente para sentirlo.

La razón no puede iniciar ni detener los sentimientos. Pero puede disciplinarlos. Los sentimientos, cuando se vuelven peligrosos para uno mismo y para los demás, se pueden enjaular.



Márai fue uno de los escritores más famosos de Hungría en la década de 1930, célebre por sus novelas como ¨Los Rebeldes¨ y  ¨El último encuentro¨. Fue un anti-nazi comprometido, opositor del fascismo. Tuvo que huir de Hungría y se instaló en Estados Unidos. En 1986 muere su mujer, con la compartió más de sesenta años, poco después fallece también su único hijo, a partir de entonces la tristeza se apodera de su vida, poco a poco se va apagando hasta que en 1989, olvidado y solo, se suicida, tenía 88 años.
Seguir leyendo




28/2/19

Reto 5 líneas, febrero.


Palabras a incluir en el relato de este mes: felicidad / trabajar / canciones.

Deja de cantar y ponte a trabajar, le decían a Paulino. Para él la felicidad estaba en una copita de vino dulce y en esas canciones suyas hechas para enamorar, a quién no se sabía, novia no se le había conocido.
-Un día de estos me voy para la capital y me hago famoso.
Y se fue, pero no tardó en volver y desde entonces sus canciones sonaban con otra melodía, como de pena.
-¡Ya conoció Paulino el amor!- decían en el pueblo.

Seguir leyendo




22/2/19

Corazones negros, Noelia Lorenzo Pino.

Título: Corazones negros.
Autora: Noelia Lorenzo Pino.
Editorial: Erein.
Págs: 337.
Año 1ª publicación: 2018.

Huir o morir, pero salir de ese infierno, eso es lo que pensaba Anna karlatos una guapa y valiente joven que como tantas otras vivía esclavizada, privada de su libertad, siendo sólo mercancía a la que habían puesto un precio. Ella lo intentó, pero no le salió bien. El hallazgo de su cuerpo será el punto de partida de esta nueva historia que nos trae Noelia.

Es esta la tercera entrega de una serie protagonizada por la agente de la Ertzaintza Eider Chassereau y el suboficial Jon Ander Macua, una pareja ya consolidada y a los que cada vez conocemos mejor, de esto se ha encargado muy bien la autora en cada libro y me gusta que al margen de la investigación divaguemos por la intimidad de los protagonistas, su vida privada, sus preocupaciones...la historia adquiere más profundidad. Esta vez se enfrentarán posiblemente a uno de los casos más duros, durante la investigación irán descubriendo asuntos muy turbios y se verán directamente afectados por los sucesos.

Ambientada en diferentes zonas del País Vasco, ante mis ojos los lugares cobran vida, todo me resulta tan familiar, tan creíble que acabo de meterme por entero en la trama.

Como ya nos tiene acostumbrados Noelia nos ofrece una trama con una investigación detallada, bien realizada, y algo muy importante, realista. Toda la historia está muy bien hilvanada, perfectamente estructurada, con una gran capacidad para engancharnos desde las primeras páginas, ayuda también por supuesto el lenguaje fresco, y muy actual que tan bien utiliza.

Varios son los puntos de vista, que se irán mezclando en el relato de la investigación, desde una de las víctimas que a modo de diarios se dirige a su madre contándole lo que siente, lo que oye, lo que ve, como una manera de seguir unida a su vida de antes, de no perder la cabeza, de refugiarse de esa sucia realidad en la que vive. También tendrán voz los ¨verdugos¨, a través de ellos descubriremos como actúan, como se organizan y por supuesto seguiremos la historia por medio de nuestros investigadores. Y no diré más que sería ya mucho contar.

La novela va más allá de la narración sobre una investigación criminal, Noelia nos muestra una realidad absolutamente brutal, un tema incómodo, oscuro, un crudo retrato de la trata de mujeres. La bajeza del ser humano, una falta total de empatía que personalmente me pone enferma, pagar por mantener sexo con personas que se sabe están privadas de libertad. No deja de asombrarme la falta de escrúpulos y me espanta que sean precisamente mujeres, las que con una falta total de empatía exploten la debilidad de otras para someterlas a toda clase de vejaciones.

Y no sé si se debe al lenguaje, a la historia, a la ambientación, o a los personajes, lo que hace que me resulte tan fácil y ameno leer a Noelia. Seguramente sea una mezcla de todo esto, y es por lo que os animo que si aún no tenéis a esta autora en vuestra biblioteca, corráis hasta una librería, ya estáis tardando en darle una oportunidad. Personalmente deseando volver a leerla.




Seguir leyendo




30/1/19

Reto 5 líneas, Enero.



Palabras a incluir en el mes de Enero: añado / familia / demasiado.

Me dejaron aquí para vivir acompañado con gente de mi edad, patrañas de mi familia para convencerse ellos mismos de que hacían lo mejor. Que me visitaran era pedirles demasiado, al principio supongo fue el remordimiento, después parece ser que dejó de pesarles y simplemente se olvidaron. Añado una más a la colección de decepciones, tendrían que saber que es su indiferencia la que está precipitando el final de mis días.
Seguir leyendo




12/1/19

Sobre mi madre de Richard Russo.

 
Título: Sobre mi madre
Autor: Richard Russo
Editorial: Alfaguara
Págs: 238
Año 1ª publicación: 2012

Hay amor en estas páginas, y mucha sutiliza para hablar de una madre. Una voz honesta que retrata a una mujer inestable que parecía apoderarse de la vida de su único hijo, el cual siempre atendió sus demandas a veces ridículas y poco razonables. No es este un libro donde se revelen secretos familiares, no los hay, aquí se nos desgrana una complicada relación, la de Russo con su madre.

El primer viaje de Russo fue para comenzar sus estudios en la universidad de Arizona, no se iría solo, su madre también viajaría con él. No importa las veces que a partir de entonces éste se mudaría bien por trabajo, bien por placer, ella siempre le seguiría, toda la vida cerca de él porque su bienestar emocional estaba ligado a la proximidad de su hijo en su vida.

Ella y su hijo, su hijo y ella, formaban un equipo, al menos es lo que quiso. Los dos contra el mundo. ella en realidad nunca nos consideró dos personas distintas, sino más bien una entidad, destinada de algún modo extraño a compartir un destino común. Desde bien pequeño sintió que él era su único pilar, una responsabilidad muy grande para un niño y sofocante para un adulto.

La de esta mujer fue una búsqueda eterna de la felicidad, una felicidad que parecía evadirla. Siempre queriendo escapar del pequeño pueblo Gloversville donde Russo creció, cuando estaba allí no lo soportaba, cuando no, lo añoraba incluso con cariño. Cuando vivía allí, era un sitio pequeño, aislado, pueblerino, de mentalidad estrecha que le impedía ser quien de verdad era: una mujer animosa, nada convencional y liberada. Una vez que había huído de aquella jaula, sin embargo, las mismas características que detestaba se volvían atractivas. La pequeñez que tanto despreciaba se hacía acogedora. Daba igual donde estuviera siempre quería estar en otro lugar, intentar rehacerse una y otra vez en mil sitios diferentes, el problema es que la felicidad no está en ningún lugar, está en uno mismo y ella no sabía, no podía...
Esto es terrible, he llegado a entender tardíamente que para mi madre esto era el sitio del interior de su cabeza donde todo se desarrollaba en un interminable circuito cerrado. lo otro era el sitio que jamás dejó de intentar alcanzar, aquel sitio donde sería feliz.
Obstinada e insatisfecha, a medida que fue envejeciendo más irracional y más exigente se volvió, más difícil fué complacerla también. Encontrarle un apartamento donde vivir se convertía en una verdadera odisea, o bien los vecinos eran demasiado jóvenes o demasiado ancianos o la ubicación del mismo no la convencían, o era muy pequeño o estaba muy sucio. Pegas e inconvenientes que Russo y su esposa aprendieron a sortear pudiendo anticiparse así a lo que sabían ella diría.

Para ella sentirse independiente fue una cualidad que defendía ante todo y ante todos, pese a que de manera persistente dependiera de su hijo. Hay que reconocerle cierta emancipación que en aquellos años (50, 60) no le sería nada fácil, una mujer separada con un hijo, trabajadora, con un exmarido totalmente ausente. No deja de resultar conmovedor ese orgullo de mujer en un mundo de hombres, esa decisión a ganarse la vida por sí misma. Una mujer valiente pero desesperadamente enferma.
De joven, mi madre en muchos aspectos había ido por delante de su época, decidida a ganarse la vida por su cuenta en un  mundo de hombres. En ese aspecto no era tan distinta de las mujeres valientes que habían abierto camino y que nuestras hijas habían estudiado en sus clases de la universidad, las cuales contribuyeron a que se estableciera la reforma laboral y las leyes de igual sueldo por igual trabajo.
Los más cercanos le decían que su madre padecía de "nervios", según Russo nos la va presentando nos damos cuenta de que es algo más serio. Eran desesperados ataques de pánicos, la ansiedad alimentaba su vida, era una mujer enferma, emocionalmente muy frágil y sólo al final Russo deducirá que lo que su madre padecía era un trastorno obsesivo compulsivo y que hubiera necesitado tratamiento, pero nunca tuvo un diagnóstico y por lo tanto nunca fue tratada, si esto pudo ser un alivio en su vida nunca lo sabrán.

Fue una relación exigente, agotadora, amorosa. Incluso cuando éste se casó y formó su propia familia acabaron convirtiéndose todos en rehenes de su locura. Desde luego exigía grandes reservas de paciencia. Me resultó agotador leer como siempre consideraba primero las necesidades de su madre que las suyas, se te llega a hacer difícil mantener la compasión por ella. He llegado a entenderlo porque lo he vivido cerca, lo difícil que es encontrar un equilibrio entre las atenciones hacia el enfermo y las necesidades del cuidador.

Admirable el papel de la mujer de Russo, que llevó con paciencia ejemplar un matrimonio a tres. Infinita tolerancia la suya sin perder nunca el afecto.

Hacia el final entre otras emociones, está la culpa, el preguntarse si acaso no se convirtió en cómplice de sus caprichos, si no alentó su comportamiento complaciéndola en todo, si acaso cerró los ojos a lo que sucedía y no supo verlo. ¿cuánta veces había negado la posibilidad terrible de que en mi madre había algo desequilibrado?. Puede que así fuera que él le daba lo que ella quería y no lo que seguramente necesitaba, pero esa actitud nace del miedo, el miedo a que algo le sucediera y sentirte responsable de ello, de no estar. En cualquier caso el cuidado hacia su madre es notable y si algo abunda en estas páginas es el amor y el respeto.

Russo es un gran narrador, así me lo pareció en el primer libro que leí de él y que traje al blog y confirmado queda tras leer esta lectura, que mira tú también se puede generar cierto suspense con unas memorias. Todo está contado con gran claridad, los momentos más tristes como los más hilarantes porque a veces llega el sentido del humor para aliviarnos un poco, como el relato del primer viaje juntos a Arizona en el Ford Galaxie de 1960 sólo unos meses después de que Richard se sacara el carnet de conducir, cómico y conmovedor.

Un libro íntimo, no podía ser de otra manera, porque así son las relaciones madres-hijos







Seguir leyendo




26/11/18

EL periodista deportivo de Richard Ford.


Título: El periodista deportivo.
Autor: Richard Ford.
Editorial: Anagrama.
Año 1ª publicación: 1986
Págs: 396.

Publicado en 1986 llamó la atención de críticos y lectores, se podría decir que fue el primer gran exito de Richard Fox, donde nació el que sería protagonista de varias de sus novelas, Frank Bascombe, convirtiéndolo en uno de los personajes literarios más exitosos. Yo aún estaba por conocerle, me acuerdo que lo adquirí cuando fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en el 2006,  y no sé porque extraña razón no lo leí entonces, pero sí lo he hecho ahora y tengo que deciros que además lo he hecho con gusto.

Frank Bascombe ha sido durante unos días ese amigo con el que quedas después de años sin verte y te pone al corriente de su vida, relatándote mediante constantes reflexiones su historia, intentando entender cómo el pasado le ha llevado al presente. A sus 39 años siente que su vida en muchos aspectos se ha desmoronado, asimila como puede todo lo que le ha sucedido, intenta nuevos comienzos. Culpas, remordimientos por posibles errores, se esfuerza en avanzar.

Divorciado, exitoso escritor de tan sólo un libro, incapaz de volver a escribir nada que no sean los artículos deportivos para la revista en la que trabaja. Embarcado en una nueva relación que agoniza dada la incompatibilidad que existe entre ellos, miembro de un club de hombres divorciados que para lo único que se reúnen es para compartir algún que otro día de pesca sin llegar a confesiones íntimas, sin simpatizar en demasía.

Bien podríamos decir que nada raro le sucede, ¿quién no ha sufrido alguna decepción llegados los 40? algún fracaso amoroso, alguna pérdida, algún sueño frustrado, sentimientos de arrepentimiento...sucesos que podrían ocurrirle a cualquiera y que en muchos casos están fuera de nuestro control. Curiosamente es esto lo que facilita el efecto de acercamiento al personaje, crees reconocerle en gente que te rodea que de alguna manera la vida les ha decepcionado pero tratan de remediarlo lo mejor que pueden. “A mi modo de ver, la madurez consiste en reconocer también la parte negativa de la vida y asumirla para seguir adelante, intentando ver la parte buena de las cosas”.

“Si pierdes toda esperanza, siempre puedes volver a encontrarla”. Entiendo Frank que puede llegar a ser difícil cuando la vida te golpea con la muerte prematura de un hijo, el desaliento que te embarga te arranca de raíz esperanzas e ilusiones, te arroja a una vida en la que te encuentras perdido y en la lucha contra ese dolor te encuentras resistiendo como puedes. Una muerte injustificada que llena la casa de silencio, un silencio que acabará por sabotear un matrimonio.

Pocos amigos se le reconocen a Frank, “¿Cuál es la medida real de la amistad? voy a decírselo a ustedes. es la cantidad de tiempo que uno desperdicia con las desgracias y calamidades del otro”, claro que pensando así es normal. A éste poco le interesan los problemas ajenos, la indiferencia que muestra se traduce en una clara dificultad para establecer cualquier tipo de relación. Digamos que adopta un distanciamiento cauteloso, sospecho queriendo evitar el dolor que conllevan las decepciones, puede ser. No es Frank un personaje que me haya resultado especialmente simpático, ya no sólo por esa frialdad emocional que no comparto aunque intento entender, es que en muchas ocasiones me ha parecido un egoísta engreído, desleal y antipático, expresando opiniones absurdas y fuera de lugar (vaya como le estoy poniendo...), aunque el tío es de lo más ingenioso y agudo cuando quiere. Por supuesto imperfecto, quien no lo es, también conformista sí, que no es del todo malo si sirve para aprender a ser feliz con lo que tenemos. Con todo, reconozco que es un gran personaje del que si algo tengo que destacar es esa manera suya tan tranquila y favorable de aceptar tanto las tragedias como las satisfacciones, sin caer en el victimismo, en la autocompasión.

Después de leerle, siento una enorme fragilidad a pesar de sus intentos por querer decirnos y demostrarnos que es feliz, que está a gusto con su vida, que goza de cierta estabilidad emocional. Le siento desamparado, siento un tremendo sentimiento de tristeza, Ford es capaz de hacernos capturar estas emociones que anidan debajo de la superficie de Bascombe. Y nos guste más o menos el protagonista, lo cierto es que la composición del personaje por parte de Ford es más que notable.

Aquí no hay trama ninguna, y poca acción se encuentra, lo que encontramos es la mirada introspectiva de un hombre bastante común a su vida, a las decisiones que toma y sus consecuencias. Y aunque puede que no resulte este un argumento atractivo, a veces no hacen falta grandes sucesos, cualquier evento cotidiano puede resultar tremendamente interesante si se sabe contar, y el señor Ford lo hace y lo hace francamente bien. Una lectura tranquila, una prosa elocuente, minuciosa en detalles, lineal pero no tediosa, una lectura de esas en las que parece que no pasa nada, y sin embargo es mucho lo que sucede porque lo que se cuenta es una vida, y por muy banal que nos llegue a parecer, una vida está llena de complejas vicisitudes.

La primera entrega de una cuatrilogía centrada en Frank Bascombe, ( junto con El día de la independecia, Acción de gracias y Francamente, Frank ), yo ya he decidido que llegaré al siguiente porque me apetece seguir las divagaciones de este genuino personaje, quizás llegue a entenderlo mejor quien sabe...








Seguir leyendo




7/10/18

Nada de Carmen Laforet.







Título: Nada.
Autora: Carmen Laforet.
Editorial: Destino.
Año 1ª publicación: 1944.
Págs: 303.





Pocos lectores habrá a día de hoy que no conozcan Nada de Carmen Laforet,  yo lo leí por primera vez cuando tendría más o menos la misma edad que Andrea, la protagonista, y aún perdura el recuerdo de esa primera y lejana lectura. Hoy ha vuelto a caer en mis manos, hoy me vuelvo a encontrar con ella, hoy vuelvo a disfrutar leyéndolo.

He vuelto con Andrea a una Barcelona posbélica, a pasear por sus calles, a vivir con ella ese año que pasó en el piso de la calle Aribau donde fue para poder estudiar en la universidad, he vuelto a conocer a sus familiares y me he vuelto a emocionar.
Se presenta Andrea con sólo una maleta llena de esperanzas y de ilusiones por nuevas experiencias, por un poco de libertad. Lamentablemente estos sentimientos tan entusiastas quedan bruscamente interrumpidos en cuanto descubre la realidad un tanto esperpéntica que la acoge.
Al abrir las puertas del piso de la calle Aribau el grato recuerdo que guardaba de cuando pequeña lo visitó se ensombrece, lo que antaño fue un espacio luminoso, espacioso, ahora resulta un lugar lúgubre donde se apilan sin ningún orden ni cuidado reliquias llenas de polvo testigos de un pasado mejor. Junto con el deslucido panorama de la vivienda se encuentran sus familiares, personajes heridos, frustrados, traumatizados, todos intensos, muy intensos. Allí se grita y se llora, se insulta y se pelea, y todo pasa como si nada, un cuadro verdaderamente deprimente el que ofrecen. Y entre insultos constantes, violencia y una rabia que todo lo invade, se haya perdida Andrea. Apocada como se encuentra entre esos seres excéntricos las calles de Barcelona se le presentan como un escape en el que buscar una comodidad que no encuentra entre esas cuatro paredes. También contará con Ena, una compañera de la universidad, guapa, inteligente, rica, y un poco pícara que le aportará el brillo que le falta a sus días. Hasta entonces nadie a quien yo quisiera me había demostrado tanto afecto y me sentía roída por la necesidad de darle algo más que mi compañía, por la necesidad que sienten todos los seres poco agraciados de pagar materialmente lo que para ellos es extraordinario: el interés y la simpatía. Dos mundos en su vida, la casa y la universidad, dos mundos que no quiere mezclar, pero claro, la vida no siempre sigue nuestros deseos.

Vaya elenco de personajes se nos presentan en esta lectura, todos excelentemente caracterizados. Les definen sus actos, sus conductas, pocas descripciones físicas encontramos y sin embargo están perfectamente perfilados. Así tenemos al tío Juan, al que le domina una violencia insana, incapaz de expresarse sino es con insultos y palizas; su mujer Gloria, buena chica, algo ingenua, a la que le caen encima los ataques de furia de su marido, de ella nos llegan retazos del pasado de la familia; la tía Angustias, intentando imponer su autoridad, su hipócrita disciplina puritana; el tío Román, seductor, y arrogante; la desagradable criada que junto a su perro merodea por la casa sin tener gran cosa que hacer; la abuela frágil, sufriente y amorosa, siempre inclinada a perdonar a todos.

Con frecuencia me encontré sorprendida, entre aquellas gentes de la calle Aribau, por el aspecto de tragedia que tomaban los sucesos más nimios, a pesar de que aquellos seres llevaban cada uno un peso, una obsesión real dentro de sí, a la que pocas veces aludían directamente.
Por supuesto no podemos olvidar a Andrea, la narradora, son sus observaciones, sus impresiones, sus descripciones de cuanto la rodea, de esos detalles que llaman su atención, es su forma de mirar la vida la protagonista en estas páginas. Todo pasa en su derredor, y lo que a ella le sucede lo vive como una observadora, su primer baile, incluso su primer beso. Nada es el vacío que siente Andrea, Nada es lo que ella espera cuando el desánimo le vence al sentir incumplidas sus ilusiones.

A través de estos personajes Carmen Laforet retrata a toda una sociedad española en el período de la posguerra, una Guerra Civil que sin estar en el centro de la historia, sin nombrarla apenas, se cierne sobre los personajes, sobre el ambiente decadente en el que habita la locura, sobre esa familia fracturada, sobre su pobreza, sobre el hambre. Expuesta queda la herencia de una guerra.

El después de una guerra, las graves heridas emocionales que deja, que transforman, un destrozo del alma, un recuerdo que perdura dolorosamente, cruelmente. Secuelas simbolizadas en cada personaje de esta novela, todos golpeados por el conflicto bélico vivido. Y es que cómo puede ser posible salir completamente ileso de una experiencia tan traumática, tan violenta, después de estar expuestos ante un sufrimiento tan elevado. Cada cual lo manifestará de forma distinta, pero ahí queda.

Menciono por supuesto también el ambiente asfixiante que todo lo envuelve, perfectamente transcrito, traspasando las páginas, llegando al lector, haciéndonos sentir incómodos, claustrofóbicos.

Destacaría la elegancia de la prosa, sin artificios innecesarios, de rápida lectura, Nada es una novela íntima maravillosa repleta de momentos dramáticos, algunos acaban resultando cómicos de ridículos, te hacen reír, y te hacen llorar, te asustan, te entristecen, te hacen sentir que al final es lo que yo busco en una lectura.



Seguir leyendo




9/8/18

Intemperie de Jesús Carrasco.

Título: Intemperie.
Autor: Jesús Carrasco.
Editorial: Seix Barral.
Año 1ª publicación: 2013.
Págs: 223.

Me da la impresión que voy a contracorriente en cuanto a lecturas se trata, salen publicados, me los recomiendan encarecidamente y los dejo pasar. Luego desde la lejanía de la avalancha mediática, del boom publicitario que conlleva su publicación (en este caso 20 ediciones, publicado en 30 países, traducido a 15 idiomas, considerado el mejor libro del año del 2013)  me embarco en la lectura.

Mis impresiones
No hay nombres propios, serán el chico, el pastor, el alguacil, tampoco sabemos donde ocurre, ni cuando, ni espacio concreto ni tiempo determinado. La historia nos traslada a un paisaje desolado, una tierra diezmada por una gran sequía, una tierra apenas con vida donde sus gentes han tenido que marchar. En este escenario un niño emprende una huida con tan sólo un trozo de queso y un pedazo de pan en una mochila. Escapa de algo, de alguien, de nada bueno, del horror. Al comienzo no sabemos el por qué de su fuga desesperada, Jesús Carrasco sugiere, insinúa, nosotros interpretamos, imaginamos, intuimos. En su huida no anticipó las penurias a las que tendría que enfrentarse, la falta de alimento en un llano como aquel; las inclemencias del tiempo, el sol como un castigo; la soledad. Nada calculó, nada preparó, sólo quería escapar. En realidad, no había preparado su marcha. Simplemente, un día, una gota derramó un caldero. A partir de ese momento, brotó en él la idea de la fuga como una ilusión necesaria para poder soportar el infierno de silencio en el que vivía.
Había imaginado encontrar un lugar más amable para vivir, eso sí, pero luego  le estremeció encontrarse en medio de aquella desolada llanura. En este éxodo se encontrará con un viejo cabrero con el que entablará un relación basada más en silencios que en palabras, no se dicen el nombre, no se habla del motivo de la huida, un hombre de pocas palabras pero de grandes actos. Le ayudará a sobrevivir en esa tierra baldía y le protegerá de aquellos que buscan al chico, porque el alguacil y sus secuaces le pisan los talones.

Caminarán juntos sin más compañía que la de las cabras, el perro y un burro, buscando pozos que contengan agua, buscando sombra que les de cobijo frente a ese sol calcinador, enseñando uno y aprendiendo el otro. El viejo le transmitió al muchacho el rudimento del oficio, otorgándole en ese instante la llave de una sabiduría perenne y esencial. La que extraía leche de las entrañas de los animales o hacía que de una espiga pudiera brotar un trigal. El hambre, la sed, las crueldades que sufren son horribles, inhumanas. Pensó que el infierno que le esperaba al final de sus días no debía de ser muy diferente del sufrimiento en el que vivía. Que aquel pozo flamígero, cargado de almas negras, bien podría ser el llano con su caterva de mezquinos.

Las descripciones en Intemperie son muy visuales, ricas en detalles, quizás en ocasiones se detiene en exceso, (aprendemos perfectamente junto al niño a ordeñar una cabra, o ensillar un burro) si añadimos el escaso espacio para los diálogos, entiendo que haya lectores a los que les haya resultado algo lento. Es cierto que el ritmo es muy lineal, pero la prosa minuciosa, y el excelente dominio del lenguaje, meticuloso, rico, a mí me impulsó a seguir hacia adelante. No os engaño si os digo que tuve que tirar de diccionario y no una sino muchas veces, debido al léxico rural que utiliza, palabras en desuso en nuestra vida actual, al menos desconocidas para mi, un vocabulario ilustrativo y evocativo del mundo agreste que ni sobran ni estorban en la lectura. Acertado también el título, condensa la esencia de la novela.

Destacaría la violencia que impregna el ambiente y envuelve todo el relato, siempre presente, en el paisaje, en los humanos, así como la soledad en ese paraje inhóspito y la angustia del niño por alejarse del horror que le ha llevado a escapar. El abuso del poder contra los más pobres, contra los más vulnerables, una odiosa violencia ejercida impunemente y además silenciada por su entorno más familiar. Una realidad antes de su huida, abusiva, injusta, humillante, incomprensible. Una realidad impropia para un niño. Frente a ese mundo injusto, la dignidad que le hace revelarse contra el fatídico destino que le ha sido asignado, ese valor tan fundamental para la raza humana y que yo en esta historia subrayaría por encima de cualquier otro.

A pesar del carácter angustioso que recorre la novela, me sentí atrapada en la historia. No es una lectura de las que dicen entretiene, es una lectura incómoda por la temática y por las descripciones tan brutales. No es una lectura de acción trepidante, transcurre lenta y el lector espera, espera, porque sabe que algo va a suceder, que en cualquier momento la tragedia atizará a los protagonistas, pero esa tensión dramática hace que resulte imposible no pasar una página tras otra sin detenerte. Jesús Carrasco ha escrito una primera novela agónica, y nos la ha hecho sentir, a mí me ha convencido, de hecho ya tengo la atención puesta en su segunda novela La tierra que pisamos.




Seguir leyendo




Return to top of page